Friday, August 8, 2025

La Guerra de la Independencia Española: Cuando un Pueblo Dijo ¡Basta!

La Guerra de la Independencia Española: El momento en que un pueblo común se enfrentó al imperio más poderoso.

1. Un reinado en crisis: Carlos IV y la “Francia en casa”

Imagina una España de palacios y murallas, tratando de modernizarse al ritmo de la Ilustración, pero las viejas élites no se sueltan del poder. Carlos IV (1788–1808) impulsó carreteras, puertos y fábricas, reorganizó las Indias y mejoró su ejército… pero chocó con los privilegios de la nobleza y el clero. Su valido, Manuel Godoy, prometía reformas y centralizar la Iglesia, pero acabó siendo el blanco de todos los odios.

2. La antesala del desastre: alianzas y traiciones (1793–1807)

  1. 1793-1795 : España contra Francia revolucionaria. Derrotas desastrosas, pérdida de Santo Domingo y humillación naval en la batalla de 1795; Godoy solo ganó el título de “Príncipe de la Paz”.

  2. 1796 : Tratado de San Ildefonso. Aliados con Napoleón contra Inglaterra… y adiós a la flota tras Trafalgar (1805).

  3. Marzo de 1808 : Motín de Aranjuez. El pueblo y la nobleza expulsan a Godoy, Carlos IV abdica en Fernando VII; caos total.

  4. Octubre de 1807 : Tratado de Fontainebleau. Napoleón cruza España para invadir Portugal y deja guarniciones francesas que siembran el terror.

3. Bayona y el empoderamiento del pueblo

En mayo de 1808, Napoleón secuestra a Carlos IV y Fernando VII en Bayona. Pone en el trono a su hermano José I Bonaparte. La corona cambia de manos… pero no el corazón de los españoles.

2 de mayo: la chispa que subió a Madrid

Cuando los franceses quisieron llevarse a los príncipes, los madrileños gritaron “¡se llevan a los infantes!” y se lanzaron a la calle. Armados con palos y navajas, combatieron hasta el último aliento. La represión del 3 de mayo cicatrizó la ciudad, pero aumentó la llama de la resistencia.

Juntas por toda España

Oviedo, Valencia, Cádiz… surgieron juntas de vecinos, militares y clérigos que asumieron el poder local. Eran la semilla de un Estado-nación que decía: “¡No nos rendiremos!”

4. Guerrilla contra Gran Ejército

Napoleón envió 117.000 soldados profesionales; España apenas tenía 144.000 milicianos dispersos. La solución: guerrilla.

  • Grupos de 30 a 50 hombres (campesinos, curas, exmilitares).

  • Emboscadas, sabotajes, ataque y huida.

  • Líderes como El Empecinado, Espoz y Mina o el Cura Merino.

Eran vecinos que conocían cada sendero y cada cortijo. Atacaban de noche, robaban suministros y desaparecían en el monte. Una pesadilla para los franceses.

5. Batallas claves y fases del conflicto

Fase Periodo Hitos principales
I 1808–1810 Derrota francesa en Bailén (19 de julio de 1808) y ocupación de Madrid
II 1811–1812 Guerra de desgaste: guerrilla, asedio de Valencia (ene 1812)
III 1813–1814 Wellington entra en España: Vitoria, Pamplona, Toulouse
  • Bailén : 20.000 franceses se rinden. Primer gran batacazo de Napoleón en campo abierto.

  • Valencia : cayó en enero de 1812 tras un cerco brutal.

  • Ofensiva aliada : Wellington, con británicos, portugueses y españoles, expulsó al invasor y liberó el sur de Francia.

6. Cádiz y la revolución liberal

Mientras ardía el país, en Cádiz se cocía la política. Diputados peninsulares y americanos se reunieron bajo el asedio francés (1809–1812). Decretos revolucionarios:

  • Igualdad peninsulares‑americanos

  • Libertad de imprenta

  • Abolición de señoríos y del tribunal de la Inquisición

  • Libertad de comercio, industria y trabajo.

  • Desamortización de bienes eclesiásticos

Y, en marzo de 1812, ¡tachán! la Constitución de “La Pepa” : soberanía nacional y división de poderes. Fue efímera (Fernando VII la anuló), pero cambió España para siempre.

 7. Legado y enseñanzas

  • Devastación : campos arrasados, crisis económica y demográfica.

  • Exilio : 35 000–60 000 afrancesados huyeron, polarizando la sociedad .

  • Liberalismo : la semilla de 1812 germinó en revoluciones posteriores.

  • Nación : por primera vez, los españoles se sintieron unidos contra un enemigo común.

Reflexión final: 

La Guerra de la Independencia no fue solo un choque de ejércitos. Fue la epopeya de un pueblo que, armado con coraje y esperanza, demostró que incluso el imperio más temible puede caer ante la voluntad colectiva. Ese “¡No pasarán!”

10 minutos...



Desde hace bastante tiempo, a parte de este blog que hablo sobre historia, me apetecía realizar una serie de microrrelatos y futuramente aprender a escribir una novela. Asimismo, realizó mi primera pequeña obra que la podéis leer en la plataforma de Wattpad. Espero que os guste.

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Thursday, May 8, 2025

Los Prerrafaelitas: Rebeldes con pinceles medievales

En plena Inglaterra victoriana, cuando las fábricas rugían y la Revolución Industrial transformaba la vida cotidiana en humo y engranajes, un grupo de jóvenes artistas decidió rebelarse... pero no con pancartas, sino con pinceles. Ellos no gritaban en las calles; sus manifestaciones eran lienzos saturados de color, simbolismo y poesía. Así nació en 1848 la Hermandad Prerrafaelita.

¿Quiénes eran los prerrafaelitas?

Imagina a tres jóvenes soñadores: John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt. Ellos, junto a otros artistas como Edward Burne-Jones y John William Waterhouse, sintieron que el arte oficial británico había perdido el alma. Para ellos, todo se había vuelto rígido, académico, carente de emoción. ¿Su solución? Volver la mirada atrás, más allá del gran Rafael, elogiado por todos como el modelo supremo, y recuperar la espiritualidad, la minuciosidad y la sinceridad del arte anterior al Renacimiento italiano.

La Hermandad Prerrafaelita (o PRB, por sus siglas en inglés) solo existió formalmente durante unos tres años, pero su huella estética y filosófica ha perdurado mucho más.

Lo que buscaban y lograron

Los prerrafaelitas apostaban por un arte al servicio de la realidad, sin idealizaciones forzadas. Rechazaron los cánones académicos y se volcaron en representar la naturaleza con detalle obsesivo. En sus cuadros no hay filtros ni efectos embellecedores: hay hojas secas, gotas de sangre, agua turbia, dolor humano y belleza tangible.

Su universo visual se alimentó de mitos medievales, literatura inglesa, especialmente Shakespeare, relatos bíblicos y poesía. Cada obra se convertía en una especie de rompecabezas visual con simbolismos ocultos: clavos, palomas, manzanas, sangre… nada estaba ahí por casualidad.

Obras que hablan solas

Entre sus lienzos más emblemáticos está Cristo en casa de sus padres (1850), de Millais. La escena transcurre en un humilde taller de carpintería donde un joven Jesús se hiere la mano. La madre, María, lo consuela mientras su padre, José, observa con preocupación. Hasta ahí, todo normal. Pero cada objeto en el cuadro alude a su futura pasión: el clavo, la herida, la sangre, el cordero al fondo, incluso la paloma que representa al Espíritu Santo. Un mensaje teológico disfrazado de escena costumbrista. Tan potente y terrenal fue, que Charles Dickens no dudó en criticarla como "vulgar" y "ofensiva".

Cristo en casa de sus padres, imagen tomada de wikipedia

Otra obra inolvidable es Ofelia (1851-1852), también de Millais. La figura trágica de Shakespeare es retratada flotando entre flores, ahogada en un arroyo. El artista pintó primero el paisaje del río durante meses y luego hizo posar a su modelo, Elizabeth Siddal, en una bañera durante horas. El nivel de detalle es tal, que parece que las hojas y el agua respiran. Siddal, de hecho, enfermó por la sesión. El compromiso con la verdad , aunque costara salud, era innegociable.

Ofelia, imagen tomada de wikipedia

Más que pintura: ideología y artesanía

Pero los prerrafaelitas no se quedaron solo en el arte pictórico. William Morris, figura esencial aunque más orientada al diseño, llevó los ideales del grupo a la vida cotidiana. Fundó Morris & Co. y lideró el movimiento Arts and Crafts, una cruzada contra los objetos fabricados en masa. Su lema era claro: "Nada inútil o feo debe estar en nuestra casa". Promovía el regreso a la artesanía, los materiales nobles, el trabajo digno y bello.

Morris entendía que un papel pintado o un tapiz podía, y debía, tener tanto valor estético y ético como un cuadro en una galería. Su influencia llegó a movimientos como el modernismo y la Bauhaus, dejando una huella que sigue viva en el diseño contemporáneo.

Entre el misticismo y la melancolía

Dante Gabriel Rossetti, otro de los fundadores, aportó al grupo una mirada más poética y sensual. Su musa fue Elizabeth Siddal, la misma Ofelia del cuadro, y juntos encarnaron el ideal de amor trágico prerrafaelita. Sus obras están cargadas de melancolía, erotismo contenido y figuras femeninas etéreas que anticipan el simbolismo y el arquetipo de la femme fatale.

Rossetti terminó sus días en la sombra, afectado por la muerte de Siddal y sus propios demonios internos. Pero su legado, como el del resto de sus compañeros, quedó inmortalizado en un movimiento que desafió las normas y pintó con el corazón en la mano.

Elizabeth Siddall, imagen tomada de wikipedia

Una rebelión silenciosa pero duradera

Puede que los prerrafaelitas no hayan tenido una larga vida como colectivo, pero sus principios siguen inspirando a artistas, diseñadores y creadores contemporáneos. Ellos nos enseñaron que rebelarse contra lo establecido no siempre requiere gritar, a veces basta con observar el mundo con nuevos ojos... y pintarlo con una honestidad brutal.

Tuesday, May 6, 2025

Roma: entre mito y realidad, así nació la ciudad eterna

Hablar del origen de Roma es como abrir un libro donde historia y leyenda se abrazan. En su primera página, no encontramos fríos datos arqueológicos, sino una narración cargada de drama, amor, venganza y destino. Porque Roma no empezó simplemente como una aldea más entre colinas; nació con el aura de lo épico, como si desde su primer aliento supiera que estaba destinada a cambiar el mundo.

Rómulo y Remo: la leyenda que late en sus nacimientos

Todo comienza con una historia que parece salida de una obra de teatro griego: Numitor, rey legítimo de Alba Longa, es destronado por su hermano Amulio. Para evitar que la descendencia de Numitor reclame el trono, obliga a su hija Rea Silvia a convertirse en vestal, condenándola al celibato. Pero los dioses, esos que en Roma siempre tuvieron voz y voto, intervienen: Marte, el dios de la guerra, la visita, y nacen dos gemelos, Rómulo y Remo.

La historia continúa como un cuento de supervivencia: abandonados en el Tíber, salvados por una loba, símbolo de fuerza y ​​protección en la cultura romana, criados por un pastor. Cuando llegan a la adultez, los hermanos hacen justicia, restauran a su abuelo en el trono y deciden fundar una ciudad donde todo comenzó.

Pero ni siquiera la sangre puede frenar la ambición. Rómulo y Remo discuten sobre dónde y cómo fundarla. La disputa termina en tragedia: Rómulo mata a su hermano y traza los límites de Roma. Nace así una ciudad bañada en gloria, pero también en sangre.


Loba capitolina o Luperca amamantando a Rómulo y Remo. Imagen tomada de wikipedia

La arqueología detrás del mito

Aunque la leyenda es parte inseparable del relato romano, las excavaciones arqueológicas en el Monte Palatino confirman que hacia el siglo VIII a.C. ya existía allí un asentamiento. Varios grupos latinos y sabinos habitaban la zona, organizados en clanes o gentes , con estructuras sociales que darían forma a la futura sociedad romana.

Se sabe que Roma se formó como una federación de aldeas sobre las siete colinas. No fue un “acto fundacional” aislado, sino un proceso complejo donde el mito probablemente sirvió como una forma de unificar a pueblos diversos bajo una historia común.

Plano topográfico de Roma, con el Palatino en el centro. Imagen tomada de wikipedia

Una ciudad con vocación de imperio.

Lo fascinante del origen de Roma no es solo su mezcla de realidad y fantasía, sino cómo ese origen prefigura lo que vendrá: el dominio militar, la importancia del derecho, la centralidad de lo divino y la aceptación del sacrificio como parte del destino colectivo.

Desde sus inicios, Roma fue más que un lugar: fue una idea, una voluntad de poder, una narrativa de grandeza que sus habitantes creyeron con fervor. No es casualidad que incluso hoy, más de dos mil años después, la ciudad siga siendo un símbolo de civilización, resiliencia y ambición humana.

Monday, May 5, 2025

Giotto: un paso por dos obras fundamentales

 

El artista que cambió la pintura medieval para siempre: Giotto di Bondone

A comienzos del siglo XIV, la pintura en Italia seguía anclada en las formas rígidas del arte bizantino: fondos dorados, figuras planas y escasa emoción. Pero entonces surgió un pintor que se atrevió a romper con esa tradición y cambiar el rumbo de la historia del arte: Giotto di Bondone.

Formado inicialmente con Duccio, pronto decidió seguir su propio camino. Su objetivo era claro: quería que las escenas que pintaba fuesen verosímiles, casi como si el espectador pudiera entrar en ellas. Para lograrlo, comenzó a explorar técnicas que marcarían un antes y un después en la pintura europea.

El nacimiento del espacio pictórico moderno

Giotto fue uno de los primeros artistas en experimentar con la perspectiva, introduciendo elementos arquitectónicos o paisajes que daban profundidad a sus obras. Abandonó los fondos dorados y comenzó a jugar con la luz y el claroscuro para modelar las figuras. El resultado: personajes con volumen, con cuerpo, con presencia.

Pero su innovación no se quedó en lo técnico. A diferencia de la idealización elegante de contemporáneos como Simone Martini, Giotto buscó retratar emociones humanas reales: dolor, ternura, sacrificio. Sus personajes no solo ocupan un espacio tridimensional, también sienten, sufren, viven.

Un legado que abrió las puertas al Renacimiento

Este enfoque más humano y naturalista inspiraría a los grandes artistas del Renacimiento temprano, como Masaccio o Piero della Francesca. No es casual que Giorgio Vasari lo llamara “el padre del Renacimiento”. Giotto había logrado algo revolucionario: transformar el arte en una ventana a la experiencia humana.

Dos ejemplos clave: arte que habla al alma

El belén de Greccio (1290)

Esta escena representa el primer pesebre viviente, recreado por San Francisco de Asís. En ella, Giotto muestra una rica narrativa visual: clérigos cantan, los fieles llenan la iglesia al fondo, y en primer plano un buey parece mirar al espectador, generando cercanía.

Lo más notable es la forma en que Giotto organiza el espacio. Aunque la arquitectura aún tiene proporciones simbólicas, comienza a sugerirse la profundidad mediante la disposición de las figuras y elementos como el ambón o el crucifijo, que se proyecta hacia la nave. El artista busca crear un escenario donde lo sagrado y lo humano coexistan, donde lo divino se hace cercano.


Imagen El belén de Greccio tomada de wikipedia

La renuncia de los bienes paternos ( 1290–1295)

En esta escena profundamente emotiva, vemos a San Francisco despojándose de sus ropas ante su padre y el obispo, renunciando a su herencia terrenal para seguir su vocación espiritual. Giotto lo representa con un lenguaje visual claro y directo: el gesto de Francisco, sus brazos extendidos, genera un plano que estructura la escena y dirige nuestra atención.

La anatomía ya no es simbólica, sino creíble: músculos, ropajes, texturas... todo está cuidadosamente modelado con luces y sombras. Las expresiones de los personajes narran el conflicto: un padre airado, un hijo sereno, una iglesia que observa. En la parte superior, la mano de Dios bendice la escena, enmarcando la acción con un gesto silencioso pero poderoso.

Imagen de La renuncia de los bienes paternos tomada de wikipedia

Giotto hoy: ¿por qué sigue importando?

Más allá de sus innovaciones técnicas, Giotto sigue hablándonos porque dio rostro al alma humana. Pintó santos que dudaban, creyentes que sentían, paisajes que no eran decorado, sino mundo. Gracias a él, la pintura dejó de ser solo símbolo para convertirse en experiencia emocional y espacio habitable. Su legado vive en cada obra que nos conmueve desde entonces.